Partido Obrero Revolucionario - Santa Cruz

 

 

Camacho refleja a la miserable burguesía criolla desesperada de acomodarse en el poder y beneficiarse del Estado

 

Con el paso de las semanas va quedando más claro cómo el liderazgo de Camacho en realidad fue una jugada planificada por todo el aparato de la vieja derecha que necesitaba proyectar gente nueva pero leal a los intereses empresariales, con capacidad de manipulación, tanto en el discurso político de "unidad" de cambas y collas como en el afianzamiento del discurso religioso frente al "enemigo comunista y ateo" que sería supuestamente Evo y el MAS. El empresario y cívico cruceño Luis Fernando Camacho representa los intereses de los empresarios cruceños incluso de los que estuvieron con el MAS por 10 años y vieron en él una nueva opción para sus negocios.

Inicialmente la acción de los cívicos cruceños liderados por Camacho fue errática, presionado por las plataformas y luego reflejo de las inseguridades de los empresarios:

1ro en el Cabildo cruceño, cuando dominaba el malestar por los incendios en la Chiquitanía y la idea de rechazar las elecciones por ser un gigantesco fraude cantado, indujeron a VOTAR POR MESA, dejando a Ortiz y Costas aislados,

2do tras los resultados dudosos de las elecciones apostaron a plantear la 2DA VUELTA,

3ro no quisieron lanzar el PARO NACIONAL cuando ya a nivel nacional se movía (Potosí lo inició),

4to pidieron NUEVAS ELECCIONES pero no la salida de Evo (no aclaraban si con Evo o sin Evo),

5to recién cuando el Cabildo Nacional de La Paz, dirigido por los comités más avanzados, plantea “Ni Evo ni Mesa, por la independencia del pueblo”, Camacho, que se encontraba a la saga del resto propone una línea cercana, plantea la RENUNCIA DE EVO, y en un golpe publicitario presenta la “carta de renuncia” como si eso fuera un gran paso.

Se ve que dominaban las inseguridades, reflejadas en el paro a medias que se dio en Santa Cruz, pues pararon todos menos los empresarios, muchas industrias del Parque Industrial siguieron funcionando. La última semana del paro varios patrones exigieron que los obreros vayan a trabajar sin importarles cómo llegaban y con amenazas de descuentos y despidos. Ya el 6 de noviembre el mismo Comité Cívico emitía una “Aclaración” indicando que se debían bloquear sólo las instituciones del Estado, no así las empresas, bancos ni instituciones privadas, es decir, los empresarios siguieron engordando sus bolsillos y explotando a los trabajadores con la venia del Comité Cívico. Así estos empresarios transitaron de estar apoyando a Evo y al MAS hacia el Comité Cívico y la vieja derecha que les ofrecía garantías de seguir haciendo buenos negocios.

El personalismo y el carácter mesiánico de los discursos camachistas, sumado a la zozobra y el vacío de dirigencia que había, hacen que Camacho se encarame de forma casi natural sobre el descontento popular que emanaba principalmente de la clase media en el país, que a ciegas seguía al caudillo evangelizador mientras él cambiaba de discurso día a día para no quedarse atrás. Revelador fue que tan pronto cae el gobierno de Evo, Camacho se orientó como golpista, planteando formar un gobierno cívico-militar, y cuando esto no prosperó y la salida constitucional tomó cuerpo, él lleva la Biblia al palacio de gobierno y de yapa mete dos ministros al nuevo gobierno comandado por los “Demócratas” de Costas. Aquí mostró que su trabajo era particularmente tener cuota de poder en el nuevo gobierno. Por ello fue criticado por Carlos Valverde que le dijo una verdad. Le reclamó que negociaba ministros a espaldas del Comité. Igual como empresario, tal como la CAO, CAINCO, ANAPO, FEGASACRUZ y demás, privilegió sus negocios con el gobierno del MAS, y como todo empresario que nunca pierde, se acomodaron a la nueva situación y sacaron la mayor ventaja que pudieron. Por su calidad de patrón es que una gran mayoría nacional no se puso del lado de Camacho, por su carácter de clase, él pertenece históricamente a la burguesía cruceña, a los explotadores, hijo de empresarios, no paró de expresar todos esos rasgos en sus discursos, los de aquella burguesía que a lo largo de su existencia ha estado del lado de cuanto gobierno les ha dado mejores posibilidades de negociar. Una clase dominante absolutamente acomodadiza, pues en la actualidad hay dos ministros masistas y parece que ya no son malos para Camacho que, como están de su lado, son buenos tipos. Así fue con Evo, los empresarios combatieron al indio, luego vieron que les dio grandes beneficios y se hicieron fervorosos del “proceso de cambio”. A la burguesía no le interesa el color de piel, sólo el color de los billetes que pueden ganar.

Hay que señalar que para convertirse en el líder y acabar con las discrepancias cívicas nacionales, Camacho cooptó al dirigente cívico potosino, Pumari, para que le secunde en todo. La idea de los cívicos cruceños es que ahora Santa Cruz es el líder cruceño porque ha comandado la lucha cívica y tiene la bandera del federalismo que los potosinos también plantean. Las diferencias sin embargo están en los actores, plebeyos en Potosí y señoriales en Santa Cruz. Eso se advierte reconociendo cómo fue el paro cívico cruceño, de arriba hacia abajo, señorial, usando como brazo operador las comparsas, fraternidades, la UJC, y recursos empresariales, incluso se rumorea que son de EEUU, y secundados por la alta y media clase media cruceña tan pechoña y proempresarial, a diferencia de los otros comités cívicos donde participan y determinan las organizaciones sociales populares y la clase media se alinea a ellos.

A partir de su éxito en Santa Cruz, de su fachada antimasista y de su supuesto protagonismo determinante, Camacho es el joven de la película, aparece en todo, definiendo como deben ser las elecciones, alabando a la whipala, poniendo cortapisar a sus críticas, hasta enviando cartas a López Obrador reclamándole por el asilo de Evo Morales. El gobierno de Jeanine Añez está totalmente influido por él, no en vano es un gobierno orgánico de empresarios. A veces parece que gobierna el caudillo cívico.

El discurso patético de “Democracia y Libertad” que enarboló, fue sólo discurso pues en el fondo está su vena fascista, por eso, tras la crítica que le hace Valverde misteriosamente aparece bloqueado su Facebook, y la democracia y libertad se trueca en bala por doquier. Como dice el mismo Valverde “sacamos un dictador para poner otro autoritario”. Recordar que así eran las cosas entre el 2005 y 2008 en la Santa Cruz ultraautonomista, las críticas al gobierno de transición, a Camacho y su gente, es tachado de “masista” de “divisionista”, es decir, sólo aquellos que piensen como ellos son aplaudidos, la capacidad de razonar o disentir se suspende sistemáticamente.

El liderazgo patronal-empresarial acaba nuevamente negociando sobre los muertos en Bolivia, acomodándose y volviendo a tomar las riendas del país. Ese liderazgo no puede representar jamás los intereses de la mayoría nacional, sino los suyos propios, los de sus negocios y de acrecentarlos. La clase media debe recorrer el camino de la superación de Camacho y sus amigotes empresarios, para no patinar en su juego, un juego en el que los obreros, campesinos y clases medias empobrecidas, perderán.

Los trabajadores y sectores populares del país deben organizarse de manera independiente a los cívicos pro empresarios y al MAS, para plantear la defensa de sus intereses y la lucha por su propio gobierno de obreros campesino y mayorías oprimidas.