Llallagua Siglo XX Catavi y Uncìa

 

Douglas Oblitas Serrudo

 

 

 

Cesar Lora

 

 

 

 

Sindicalista minero y militante trotskista en Bolivia del Partido Obrero Revolucionario (POR) y hermano del gran líder de la izquierda Guillermo Lora

Cesar Lora nació el 15 de agosto de 1927, probablemente en la propiedad rústica de su padre y pasó la infancia en Uncía, cuya escuela frecuentó. Pasó parte de su vida en el campo y se estrenó en las preocupaciones sociales como el portavoz natural para la historia aborigen que no tardó en identificarse con el proletariado, la clase revolucionaria de la época.

Sus padres no eran revolucionarios y el marxismo no le llegó de un solo canal a través de los libros, como normalmente ocurre, o la influencia de colegas, que son empujados muy temprano. Hasta la adolescencia no se mostró un chico vinculado a los libros, a pesar de que su hermano mayor Guillermo Lora lo fue y mucho, y que nunca se cansó de suministrarle material de lectura.

 

Entre el Marxismo y el Nacionalismo

 

El país entero estaba profundamente sacudido por el ardiente, apasionado, visionario llamado de las Tesis de Pulacayo. Un clarín que llamaba a la clase obrera a organizarse política y estructuradamente de forma independiente, colocándose la cabeza de las masas que la luchaban contra la restauración oligárquica rosquera materializando la bandera de nacionalización de las minas a través de su ocupación por la acción directa de masas y la necesidad de la organización de un Gobierno obrero y campesino.

 

Además de ser el mensaje radical de los mineros, fue la palabra del trotskismo, del Partido Obrero Revolucionario, dicha en voz alta y desafiante. En la historia marxismo boliviano nunca hubo un documento más impresionante y de mayor significado histórico.

 

Las Tesis de Pulacayo se encarnaron en el joven Cesar Lora. Todo el país estaba dividido entre partidarios y opositores de este memorable documento. En el caso del joven Cesar, fue el primer contacto con la actividad conspirativa, con toda la novela que ésta despierta en la mente de los jóvenes, este trabajo fue el primer marco de su encuentro con el trotskismo.

Desde que el Congreso Minero de Pulacayo (1946) se identificó con el proletariado, sin ser asalariado, y dirigió su vida y su pasión al encuentro de la clase revolucionaria. Su trotskismo - totalmente identificado con el Partido Obrero Revolucionario - fue incipiente. Las modificaciones en su pensamiento y en su modo de vivir se materializaron en el cambio hacia Llallagua, a fin de estar más cerca de las minas y del contacto con los mineros. Para luchar junto a los explotados de las ciudades y de las minas se convertirá en asalariado.

 

La dura lucha contra la rosca, contra las grandes mineras y contra los gobiernos militares, llamó a Cesar Lora a los activistas del Movimiento Nacionalista Revolucionario que estaban viviendo sus días de euforia anti-yanqui, teniendo en los sindicatos casi las mismas posiciones tomadas por las brigadas poristas, decir que los porteros daban la línea política hacia los movimentistas. Los obreros afiliados al Movimiento Nacionalista Revolucionario (la mayoría sólo formalmente, atribuía para su partido las ideas que consideraban más revolucionarias) casi siempre eran guiados sólo por su instinto de clase, lo que los acercaban a los porteros.

 

Por lo tanto, no es de sorprender que César Lora conoció un período de oscilación para el nacionalismo (Movimiento Nacionalista Revolucionario), siendo incluso considerado un militante de esta tendencia por algunas personas.

 

A prueba de fuego

 

El militante del POR tuvo su prueba de fuego en la lucha, tanto en la lucha de masas contra el entonces todopoderoso Movimiento Nacionalista Revolucionario, como en las batallas dentro del Partido Obrero Revolucionario contra los pablistas (una curiosa mezcla de ultra-izquierdismo y nacionalismo anti-trotskista que basaba sus ideas políticas en la suposición de que el lechinismo (izquierda movimentista en el poder) era el Partido Obrero y que, por lo tanto, debían hacer de él el eje de la actuación diaria de la clase obrera, que si no ya estaba en el poder, menos a sus puertas.

 

Cesar Lora se convirtió en uno de los pilares de la fracción que defendía firmemente los principios bolcheviques, tanto a nivel programático como organizacional, y que lucharon y desenmascararon a los revisionistas que se deslizaron a la posición nacionalista. Su hermano Guillermo era la figura más visible en esta batalla y Cesar estaba totalmente identificado con él, no por razones familiares, sino por principios políticos claramente definidos. Cesar ya estaba trabajando en la mina Siglo XX y consiguió unir alrededor de él a algunos mineros, que pronto se convirtieron en la espina dorsal del POR a nivel nacional.

 

En el momento en que vivía su período de mayor fuerza, frente al nacionalismo teñido de izquierda y del estalinismo, contra la mayoría obrera víctima de propaganda oficial y de los peores prejuicios, el levantamiento de la bandera porista en este momento significaba ser colocado contra el Estado, contra el nacionalismo, que en la época vivía su período de mayor fuerza, contra el nacionalismo teñido de izquierda y del estalinismo, contra la mayoría obrera víctima de propaganda oficial y de los peores prejuicios .

 

La larga lucha en posiciones minoritarias, rechazados por las asambleas y cruelmente perseguidos, los porteros necesitaban una convicción principiante firme y de una férrea voluntad militante, eso es lo que Cesar Lora alcanzó en este período. Se puede decir que si el Partido Obrero Revolucionario no hubiera tenido ese fuerte pilar en los centros de minería habría llevado mucho más tiempo para penetrar en las principales capas obreras, y aclarar a las masas la demagogia movimientista, etc.

Un poco más tarde Isaac Camacho aparece en las minas y de alguna manera complementa el trabajo realizado por César Lora, ayudando a superar algunas de sus deficiencias y se convirtió en su mayor amigo y colaborador. César era la pasión abrumadora que conquistaba a los obreros, Camacho se dedicaba al paciente trabajo cotidiano para organizarlo.

 

Cesar Lora sabía muy bien que estaba comprometido en una lucha titánica y trascendente para el Partido, fue uno de nuestros militantes más duros. La experiencia ha demostrado que, para alcanzar las masas y convencerlos, debemos llamar las cosas por su nombre real.

 

Un luchador hasta la muerte

 

Poco después de la contrarrevolución liderada por René Barrientos Ortuño, en noviembre de 1964, su vida cambió de rumbo, abandonó la mina después de que el gobierno iniciara la persecución contra sus adversarios y encontró refugio en una pequeña aldea al norte de Potosí, donde sus asesinos estaban esperando por usted, listos para obedecer las órdenes emitidas por la Junta Militar y la CIA.

 

Isaac Camacho, el compañero fiel y testigo ocular del acto, nos dejó un testimonio vívido del día y la hora que fueron víctimas, El 29 de julio de 1965 ustedes estaban en la periferia de Sacana, ubicado a tres leguas de San Pedro de Buena Vista. Cerca de la confluencia de los ríos Toracarí y de la Ventilla ustedes encontraron un grupo de civiles bajo el mando de Próspero Rojas, Eduardo Mendoza y otro llamado Osio. Enrique Moreno, que le alquiló mula se encargó de delatarte. Una vez preso, estaba siendo llevado a prisión San Pedro, pero en camino, a pocos metros de aquella travesía de ríos, empezaron a golpear a usted, y, de repente, oyeron un tiro de revólver. Fue entonces que cayó de bruces en el suelo, con sangre escurriendo de su cabeza y su corazón parando de golpear. El disparo, seco y preciso, lo mató instantáneamente.

 

Cuando los asesinos lo dejaron en el mismo camino que habían venido, Isaac Camacho, de rodillas y sosteniendo en sus brazos, confirmó que la bala entró en su ceja derecha y atravesó su cráneo. Le mataron a los 38 años de edad, que bien podría haber sido 60 o 90, ya que siempre ha vivido contra el reloj y de frente a su propio destino.

 

Su cuerpo fue transportado a Siglo XX y velado en la sede del sindicato, donde las personas más humildes desfilaron al pie de su ataúd. Los campesinos, con sus expresiones sombrías, envueltos en sus ponchos negros, vinieron en caravanas de aldeas lejanas para darles el entierro, mientras los mineros, furia en sus ojos y puños erguidos. Montaron guardia noche y día, hasta la hora en que su ataúd, fue erguido sobre el hombro de los mineros más jóvenes y empezaron a caminar por las calles, haciendo su camino a través de la multitud que asistió a su funeral.

 

En la Plaza de Llallagua y en las puertas del cementerio una multitud concentrada en estado de furia ovacionaba más alto de lo que cualquiera podría imaginar.

Un Lider nato al igual que su hermano Guillermo Lora ,Irineo Pimentel R.y Federico Escobar Zapata. Hombres que ofrendaron sus vidas en pos de los obreros.

 

Actualmente el busto a su memoria yace junto al monumento al Minero en de Siglo XX. En la Plaza del Minero de Siglo XX.

 

Lugar: Siglo XX - Potosí - Bolivia.