Partido Obrero Revolucionario

 

 

 

Devaluacion monetaria: respuesta burguesa a la crisis económica

 

 

 

Como emergencia de la contracción de la producción interna, consecuencia de la crisis económica mundial (caída de precios, disminución de volúmenes de exportación, etc.) y las políticas demagógicas del gobierno, hay una presión inflacionaria creciente.


El Boliviano está sobrevalorado respecto al dólar (algunos economistas hablan de que esta sobrevalorización está en el orden de un 25%) y las monedas de los países vecinos, lo que favorece el contrabando, en desmedro de la industria nacional y las PIMES, hecho que a su vez redunda en una mayor contracción de la producción y el consiguiente incremento de la presión inflacionaria.


La medida de suspender la venta de dólares por ventanilla y al público minorista, apunta a restar la masa monetaria circulante para contrapesar las presiones inflacionarias, medida que momentáneamente puede permitir al Gobierno mantener el tipo de cambio vigente. Los nuevos billetes puestos en circulación, entran a reemplazar los viejos, es equivocado creer que se trata de una emisión inorgánica, las presiones inflacionarias vienen por otro lado: circunstancialmente el doble aguinaldo, pero en el largo plazo derivan de los factores internos y externos que redunda en una cada vez mayor contracción de la producción, de ahí que la medida paliativa no frenará las presiones inflacionarias.
El país a traviesa un periodo recesivo.


La solución de la devaluación monetaria, es una solución reclamada por la burguesía nativa, para reflotar sus negocios a costa de los trabajadores que verán perder capacidad adquisitiva a sus salarios.


La devaluación es la solución burguesa a la crisis económica actual.


El Gobierno del MAS, por razones políticas electorales está impelido a mantener la estabilidad artificial del tipo de cambio, pero hacia adelante, las presiones obligarán a cualquiera que sea el Gobierno que venga, a encontrar la manera de pasar la factura de la crisis a las masas que pagarán la misma con el deterioro de sus condiciones de vida.


La respuesta de los asalariados: La crisis no la hemos generado los trabajadores, es consecuencia del sometimiento del Estado a los intereses de las trasnacionales y de la burguesía nativa. Los trabajadores NO aceptamos cargar con las consecuencias de la política proburguesa del gobierno. Exigimos que se nos garantice un salario que cubra las necesidades de la canasta familiar, y que esté resguardado frente a la inflación con la aplicación de la escala móvil, que quiere decir que el salario debe ser reajustado automáticamente de acuerdo al alza de los precios de la canasta familiar para preservar su capacidad adquisitiva. Y si, como ya sabemos, la burguesía y su gobierno nos dirán que no es posible otorgar ese salario, entonces nos toca echarlos del poder, por incapaces y por pretender sobrevivir a costa de mayor pobreza y miseria de la mayoría nacional. 

Ariel Roman