Federación De Trabajadores De Educación Urbana De Chuquisaca

Educación y barbarie

 


El prolongado aislamiento social (cuarentena) para combatir los efectos de la pandemia del COVID - 19 ha condenado a grandes sacrificios al conjunto de la población, sobre todo a sus capas más pobres que tienen que resignarse a sobrellevar sus penurias esperando los miserables sueldos y salarios o los bonos insuficientes que ha dispuesto el gobierno. Por otra parte, el aparato productivo está paralizado y amenaza en el horizonte el fantasma de la desocupación y de más hambre. La caída de precios de los minerales en el mercado mundial y el derrumbe del petróleo en los últimos días de la impresión de que se hubiera desatado sobre Bolivia la maldición de las siete plagas de Egipto. Cunde mucho más la desesperación cuando se llega al convencimiento de que esta pandemia no acabará con la conclusión de la cuarentena en los próximos días; los médicos y los entendidos explican que, mientras no se descubra la vacuna y se universalice su aplicación, la humanidad está condenada a convivir con este flagelo.
En medio de este panorama catastrófico se ha puesto en tapete de discusión el problema del destino de la educación. El Ministerio de Educación y sectores de la clase media, casi de manera mecánica, han pretendido encontrar en la educación virtual la tabla de salvación. Consideran que esta forma de educación puede aminorar o superar el gran perjuicio que está sufriendo la educación por la suspensión de las clases presenciales en todos sus niveles y modalidades. La suspensión de casi dos meses de las clases presenciales es visto por los maestros, padres de familia y alumnos como una catástrofe muy difícil de recuperar en lo que va de la presente gestión escolar.
Se ha hablado de las limitaciones materiales y culturales para poder aplicar de manera universal las plataformas virtuales, de que las computadoras, el internet y los celulares inteligentes no han llegado a todos los sectores de la población; de la gran desigualdad social donde una inmensa mayoría de los pobres, especialmente del campo, no tiene acceso al internet y ni siquiera a la energía eléctrica; debido a la pobreza reinante, la mayoría no podría acceder a la cantidad de megas que requieren los programas educativos; de que los padres de familia, debido al nivel cultural demasiado elemental, no podrían ser apoyo en la aplicación de la educación virtual de sus hijos de inicial y primaria, que no ha habido tiempo de capacitar a todo el universo de maestros en el uso de la tecnología informática, etc. Todo lo dicho es cierto, Bolivia es un país que no ha logrado superar los resabios del pre capitalismo; hecho que se refleja en todas las actividades económicas, sociales y culturales. Se trata de un problema estructural que tiene que reflejarse también en la naturaleza de la educación.
Es incuestionable que la pandemia ha puesto al desnudo la incapacidad de la clase dominante y del Estado burgués para resolver los problemas que genera la crisis cíclica del capitalismo, todas sus medidas terminan afectando los intereses de la clase obrera y de la mayoría de los oprimidos del país y son inútiles para superar la crisis de la educación que se viene arrastrando desde que el sistema social ha entrado a su total agotamiento; ahora, como una novedad se plantea el problema de si la educación virtual puede salvar total o parcialmente la calidad de la educación.
Partiendo del hipotético caso de que se dieran todas las condiciones materiales, sociales y culturales para que se aplique plenamente la educación virtual, hecho que no se dará por ser un problema de naturaleza estructural, ¿qué ocurriría con la educación? ¿se lograría superar sustancialmente la calidad de la educación y el desarrollo integral del ser humano, de tal modo que, con la ayuda de las computadoras y del internet, se pueda introducir a los alumnos en un mundo pletórico de conocimientos y transformaciones científicas y suplantar el mundo real por este otro que es virtual?
Partamos de la evidencia de que la educación desde hace mucho, antes de la pandemia, se encuentra en crisis; la misma que se manifiesta como una actividad que no logra efectivamente el conocimiento ni nuevos avances en la ciencia. Contrariamente se caracteriza por ser anticientífica, repetitiva y memorística, últimamente agravada por manifestaciones de barbarie como es el pachamamismo. Hemos llegado a la convicción de que la crisis educativa viene paralela a la crisis estructural del sistema capitalista, por eso la Ley 1565 neoliberal planteó la privatización de la educación para liberarle al Estado burgués en quiebra de cargar con el pesado costo educativo.
En nuestros debates educativos, primero con el neoliberalismo y después con la 070 posmoderna, hemos llegado a la conclusión de que la causa de esta crisis radica en la separación progresiva de la educación con referencia a la realidad. El objeto directo del conocimiento que se presenta como las manifestaciones múltiples, contradictorias y en permanente cambio que son los fenómenos de la naturaleza, de la sociedad y de la cultura, ha sido sustituido por el texto, el módulo o los materiales didácticos que preparan los maestros para sus clases. Se ha roto la relación dialéctica entre el sujeto que conoce y el objeto del conocimiento, ambos en permanente cambio y transformación.
El capitalismo por ser una sociedad dividida entre opresores y oprimidos, basado en la gran propiedad privada de los medios de producción, nunca ha podido superar esta dicotomía de la educación y la realidad. En su etapa progresiva, ha planteado las diversas formas de la escuela activa y el conductismo con la consigna de que se aprende haciendo; pero se ha limitado a recluir la actividad de los alumnos al ámbito de la escuela en forma de talleres, trabajos manuales, resolución de tareas, etc.
Haciendo que el maestro y el alumno se queden en una actitud contemplativa frente a la realidad, amputándoles su capacidad creativa y de actuar transformadoramente sobre ella. De esta manera se ha cortado toda posibilidad de aplicar la unidad de la teoría y la práctica en el proceso social de la producción como la única posibilidad de superar la actual crisis de la educación.
En la etapa de decadencia de este sistema social se ha producido un franco viraje hacia el subjetivismo pedagógico, anclando la actividad educativa en las concepciones estructuralistas que tienen la finalidad de tratar de encarcelar la realidad a las formas y fórmulas abstractas; la gramática estructural y la lógica simbólica han derivado en corrientes pedagógico - psicológicas como el constructivismo y el posmodernismo que plantean la posibilidad de que el hombre puede construir ilimitadamente el conocimiento y la misma realidad a través de los malabarismos del lenguaje.
Es en este contexto que se está discutiendo, ahora, la posibilidad de que la educación virtual puede sustituir total o parcialmente las clases presenciales, la relación directa entre alumnos y maestros, actuando ambos para modificar la realidad circundante. El Ministro de Educación desarrolla la teoría de que esta forma educativa tiene limitaciones porque sólo puede atender la formación teórica del alumno, imposibilitando la parte práctica y operativa. Concluye que sólo se queda en la educación informativa y no formativa.
Rondan en la cabeza del Ministro de Educación las viejas concepciones de la separación de la teoría y la práctica. Contrariamente, los maestros sostenemos que no hay la posibilidad del conocimiento al margen de la unidad dialéctica de la teoría y la práctica como el único camino para lograr el conocimiento y hacer ciencia. De aplicarse plenamente la educación virtual se habrá agudizado la crisis actual porque la actividad educativa habrá roto los pocos vínculos que aún conserva con la realidad. El capitalismo en crisis, de esta manera, nos ofrece la barbarie educativa barnizada de tecnología.
No pretendemos rechazar ni quitar valor a los avances de la cultura y la ciencia, constituyen un patrimonio de la humanidad que tenemos que aprender a usar como herramientas en el trabajo constante de controlar las leyes, aún no descubiertas por el ser humano, de la naturaleza, de la sociedad y de la misma cultura. Los libros, la computadora, el internet, las fórmulas abstractas, la cibernética, etc., son herramientas al servicio del hombre que hay que saberlas usar; el hacha o el martillo mal usados pueden amputarnos la mano y las computadoras y el internet, en esta sociedad de consumo, están destruyendo la capacidad del hombre para interactuar socialmente.
Finalmente, los maestros lanzamos un grito de alarma. Las consecuencias de la crisis estructural del capitalismo que ya están presentes en el país, agudizadas por la pandemia del COVID - 19, van a empujar al Estado burgués a cargarlas sobre las espaldas de los oprimidos y explotados, una de las formas de hacerlo es reduciendo a su mínima expresión los costos de los servicios para transferir esos recursos al salvataje de la parasitaria empresa privada y de las transnacionales imperialistas. La educación es uno de los servicios caros y pretenderá ahorrar plata reduciendo o liquidando las conquistas históricas de la educación, privatizando sectores importantes, manteniendo sueldos de hambre, intensificando la explotación del magisterio y reduciendo la cantidad de maestros con la pretendida generalización de la educación virtual.
URMA (Unión Revolucionaria del Magisterio) convoca al magisterio nacional, a los padres de familia y a los trabajadores en general a actuar de manera unitaria para salvar la educación de la barbarie.


Abril del 2020.