Partido Obrero Revolucionario

 

El gobierno nos mata y seguirá matando porque convive con las transnacionales


URUS - LA PAZ

 

Todo gobierno que regatea recursos a las universidades públicas reconoce en los hechos que está haciendo piruetas parado en la placa movediza del atraso. Que no está, ni tiene la intención de estructurar el cimiento de una industria nacional capaz de resolver nuestros problemas básicos de subsistencia. Que ha aceptado el objetivo de las transnacionales, las cuales tienen como único fin mantener nuestra opresión económica y garantizar su ganancia a costa de saquear nuestros recursos naturales. Por tanto, es responsable de nuestras malas condiciones de vida y de todo estallido social con sus dramáticas consecuencias.


Un sólo proyecto serio de plena industrialización, por ejemplo, utilizando el Mutún o las reservas de litio, plantearía una fuente de problemas donde todas las universidades públicas quedarían chicas. Desde la extracción, la separación, la elaboración de productos con valor agregado, la provisión de energía, agua, vías de transporte, comercialización, etc. supondría una movilización nacional alrededor de la misma. Y si de esta actividad dependería nuestro pan de cada día no habría lugar para el regateo de recursos, la inoperancia, la mediocridad y la malversación. Las universidades recuperarían su valor histórico universal que es la de responder a los desafíos que plantea la industria. Y la investigación dejaría de ser discurso o especulación para convertirse en una solución concreta. 


Pero, Evo Morales hace todo lo contrario, entrega la explotación de nuestros recursos a capitales transnacionales, el Mutún fue regalado a los chinos, primera potencia mundial económica. El gas lo están secando sin haber estructurado a YPFB como una empresa independiente capaz de hacer exploración. Es por eso que nuestros recursos están siendo subastados para ver a quién convencen para que explore, ofreciéndoles jugosas ganancias. 

 

En esta realidad las universidades no tienen sentido, porque toda la tecnología, la maquinaria y la avanzada organización viene de afuera. Los universitarios bolivianos podemos hacer explotar nuestros ojos por no dormir, en proyectos individuales, que sólo terminan sirviendo para la campaña de los politiqueros. Estos vienen a abrazarnos queriendo hacer creer que el logro es gracias a su gran apoyo, pero luego de la foto, volvemos al abandono. Una universidad mendigando recursos, con muertos de por medio, y teniendo al sector profesional como el más desocupado del país es la mejor demostración de que Bolivia camina hacia atrás con el vértigo de no saber su próxima pisada. 


Bajo esta dimensión del problema social, los trabajadores y universitarios bolivianos se movilizan y lo que dice el gobierno es pura repugnancia, como el show de la canica que es mostrada como prueba irrefutable y “asegurando” que ésta fue disparada por los propios manifestantes. Sea como sea, el gobierno es incapaz de explicar la realidad y sólo justifica su accionar, y con total desesperación, porque llega al punto de querer hacer creer que las movilizaciones son realizadas por enfermos mentales que se auto eliminan.


En cada conflicto social la única verdad que puede reflejar el gobierno es mostrar como la careta se le cae a pedazos. Romero, aparece como lo que es, un carnicero desquiciado. Y al cínico e impostor de Linera, que repite, promete y repite que el civil será castigado, como un adicto al poder dispuesto a escarmentar a todo el que se rebele. Estas actitudes no sólo confiesan su total responsabilidad en el asesinato, sino que advierten mayor cantidad de muertes si persistimos en la movilización.


La realidad en su crisis desnuda con toda crueldad a los individuos, les arranca hasta la piel, y no puede haber mejor ejemplo en la situación de la autoridades y dirigentes universitarios.
Son los carroñeros montados en la moribunda universidad. Podían haber existido uno o cien muertos, pero como toda ave de rapiña solo levanta la cabeza para ver si su putrefacto festín no corre riesgo. Para el CEUB, la CUB, Fules el compañero de la UPEA es un muerto más, al cual le llevarán flores, le brindaran discursos, realizarán un desfile y esperarán que sea enterrado por el tiempo. Las universidades están dirigidas por ladronzuelos masistas de poca monta cuyo papel es adormecer a los estudiantes.


La muerte del compañero nos indigna y empuja a ganar las calles para expresar nuestra bronca. Se avecina un nuevo enfrentamiento entre la población oprimida y las fuerzas represivas. Mientras el gobierno tiene claro lo que va hacer y defender, los trabajadores y universitarios aparecemos sin Alto Mando. La COB y la cúpula universitaria son alcahuetes del gobierno. Entonces nos corresponde estructurar Comités de Movilización subordinados al mandato de las bases, coordinar un plan de lucha nacional que comprenda las reivindicaciones de cada sector.
Nuestra tarea del momento es incorporar a la mayor cantidad de sectores para una lucha coordinada por sus propias reivindicaciones