Partido Obrero Revolucionario

 

El imperialismo da su visto bueno a la re-re-reelección de Evo Morales

 

 

 

La OEA, como toda su historia demuestra, es un instrumento del imperialismo norteamericano para el control de los Estados y gobiernos Latinoamericanos. La OEA no tiene independencia alguna, hace lo que el imperio del Norte le ordena.


Las sanciones a Cuba decretadas por la OEA hacen ya 47 años fueron impuestas por los EE.UU. Las que ahora se aplican a Venezuela también lo son, porque el gobierno norteamericano no quiere perder el control de las inmensas reservas petroleras venezolanas, ante la presencia rusa y china en ese país. Cuando le conviene levanta las banderas de la defensa de la democracia y cuando no, impone y apoya a las dictaduras más salvajes en nombre de la seguridad nacional, el terrorismo o el peligro del comunismo. 


A los gobiernos de EE.UU. y a la OEA las formalidades “democráticas”· burguesas le importan un rábano. Lo único que valen son los intereses económicos y de dominio del amo del norte en América Latina a la que considera su área de influencia natural. 


El espectacular vuelco de posición del Secretario General de este organismo internacional, Luis Leonardo Almagro, en su visita a Bolivia, de franco apoyo a la gestión de Evo Morales y a su re-re-reelección pese al resultado del referendo del 21 de febrero de 2016, ha sido un balde de agua fría para la vieja oposición derechista tradicional, esperanzada en que Trump, Bolsonaro, el Grupo de Lima a los que han acudido con sendos pedidos para que interpongan sus buenos oficios a fin de que la OEA se pronuncie en contra de la re-re-reeleción de Evo Morales en nombre de la democracia.


Confundidos, desorientados no alcanzan a comprender qué ha pasado. Furiosos reaccionan contra el individuo como si su voltereta fuera una actitud personal. 


Si Almagro ahora apoya al gobierno de Evo Morales y avala su re-re-reelección, es porque así lo ha decidido el gobierno norteamericano. Almagro como Secretario General de la OEA, no hace nada que no sea lo que el imperio le ordena.

 

El POR, desde un principio recalcó --ante la incredulidad de las masas oprimidas y explotadas, ilusionadas en la condición indígena –campesina de Evo, y de la vieja derecha racista temerosa de que indígena se cobrara 500 años de opresión y humillación por la burguesía blancoide heredera de la opresión colonial--, que la política del gobierno del MAS no podía ser otra que burguesa reformista. Esto en la medida en que debutó proclamando al mundo su respeto la gran propiedad privada burguesa, a las transnacionales a las que considera sus socias benéficas, y que todas las formas de propiedad, la grande, la mediana, la pequeña, la comunitaria, la estatal, podían coexistir en armonía.

 
Su demagógico socialismo, que espantó en un principio a la burguesía nativa, se reduce a la redistribución de una pequeña parte de la riqueza a los sectores sociales mediante míseros bonos, segundo aguinaldo, etc. y otra considerable parte para el despilfarro y la ratería de los masistas. En eso consiste su falso socialismo, ahora es un franco aliado de la burguesía y de las transnacionales.
El “proceso de cambio” ahora consiste en hacer competitiva a Bolivia para la inversión extranjera, para lo que debe flexibilizar las conquistas laborales de los trabajadores a fin de que puedan ser explotados con ventaja por las empresas como ya ocurre en los hechos ante la tolerancia del Ministerio de Trabajo, y otorgar las mayores ventajas a las transnacionales para el saqueo de nuestros recursos naturales.


A estas alturas ya es por demás evidente la política antipopular, antiobrera, proempresarial y proimperialista del gobierno del MAS y su vertiginosa evolución hacia una dictadura antiobrera y antipopular aunque se esfuerce en aparentar estar unido al pueblo trabajador apoyándose en la burocracia sindical corrupta y venal. 


Se ha ganado la confianza del imperialismo, ahora es su mejor carta.


Con la visita de Almagro, el imperio le ha dado su aval a Evo para que se imponga en las elecciones con fraude de por medio si es necesario.