Partido Obrero Revolucionario

 

El voto blanco y nulo encarna la independencia política de las organizaciones sindicales

 

 

 

Es una falacia sostener que, en las actuales circunstancias, cuando nadie cree en las elecciones, cuando no existe una candidatura de oposición con programa revolucionario y la derecha tradicional se encuentra fragmentada en extremo, el voto blanco y nulo favorece a la candidatura oficialista. Está a flor de piel en la gente la certeza de que el MAS va a ganar las elecciones porque tiene el control total de las instituciones del Estado y fundamentalmente del Poder Electoral, porque dispone de manera discrecional y cínica de los recursos económicos del Estado, porque los cinco años de gestión gubernamental se dedica a hacer campaña electoral y finalmente recurre al fraude más cínico para asegurarse la victoria.


No lanzar la consigna del voto blanco y nulo es invitar a las masas a que sigan atrapadas en las ilusiones democráticas, en la creencia de que con el voto se va a dotar de un gobierno ideal que va a resolver todos los problemas de la gente y del país. 


Llamar a las masas a votar por uno de los candidatos embarcados en la contienda electoral es engañarlas haciéndoles creer que en Bolivia existe la democracia burguesa representativa, de que con el voto “el soberano” define el destino del país. El voto blanco y nulo es desenmascarar toda esta farsa democrática y preparar a los explotados y oprimidos a recorrer por el sendero de la revolución.

 
El voto blanco y nulo en este momento permite preservar la independencia política, ideológica y organizativa de los sindicatos obreros y de las organizaciones populares y revolucionarias, significa consolidar el principio de que el Estado tiene un contenido de clase que, antes de la revolución social, expresa los intereses de la clase dominante y del imperialismo.


Finalmente, el voto blanco y nulo es preparar las condiciones políticas para enfrentar al futuro gobierno burgués que estará obligado a aplicar una durísima política económica anti obrera y anti popular para paliar las consecuencias de la crisis económica y a recurrir a la violencia para contener a las masas que luchen por preservar sus derechos y conquistas. Debemos anticipar con certeza que el próximo gobierno masista acentuará sus rasgos fascistoides para contener el malestar popular.