Partido Obrero Revolucionario

 

La basura que nos ofrece la democracia burguesa para las elecciones

 

 

El Tribunal Supremo Electoral ha fijado la fecha de elecciones para el 3 de mayo de 2020; en caso de segunda vuelta, esta se realizará el 14 de junio.


El avispero electorero burgués ya muestra toda la miseria de esta clase históricamente agotada, corrupta hasta el tuétano, que ya nada puede ofrecer al país para sacarlo de su condición de atraso extremo y miseria generalizada.


Por una parte está el MAS que después de la huida de Evo Morales se encuentra en una profunda crisis. Pero que después de su caída, pudo utilizar en su favor la movilización de los sectores campesinos y populares de raigambre indígena en las ciudades, que reaccionaron ante la ofensa de sus símbolos nacionales por partidarios del nuevo gobierno ultraderechista de la Sra. Janine Añez, y la de los cocaleros del Chapare ante los anuncios por parte del flamante ministro de Gobierno, Arturo Murillo, del retorno de la DEA para la represión al narcotráfico, para negociar con el nuevo gobierno su permanencia en el campo electoral. El Tribunal Supremo Electoral ha desestimado los pedidos de inhabilitar al MAS de las próximas elecciones retirándole su personería jurídica por haber perpetrado el fraude electoral, subordinándose así al acuerdo pactado entre los parlamentarios del MAS y el gobierno de Añez.
Eso de la independencia de poderes es puro cuento.


El MAS como propuesta política para las grandes masas oprimidas está agotado, por eso ha sido expulsado del poder por el repudio popular hastiado de la corrupción y la prepotencia masita, pero es evidente una buena parte de la población indígena tanto del campo como de las zonas periféricas de las concentraciones urbanas sigue identificándose con el hermano Evo por su condición nacional.


El uso del terror contra las ciudades que se levantaron contra el gobierno de Evo Morales, seguramente ha profundizado el repudio citadino al MAS, pero, por otra parte, el repudio a la vieja derecha, ahora encaramada en el Poder, empuja a algunos sectores de trabajadores a apoyar electoralmente al MAS frente al neoliberal Mesa o el Facho Camacho.


La vieja derecha en las elecciones del pasado 20 de octubre, concentró el voto antimasista en la candidatura del neoliberal Carlos Mesa, ex vicepresidente de Gonzalo Sánchez de Lozada y entusiasta defensor de la política vende-patria de ese gobierno. Es muy improbable que Mesa decline su candidatura ahora en nombre de un frente único antimasista en favor de la dupla Facho Camacho-Pumari que la Presidente Añez busca concretar para asegurar un triunfo frente al MAS.


El facho Camacho, expresión de la rancia oligarquía cruceña, fue miembro de las bandas racistas de la juventud cruceñista, es un empresario mandón y abusivo, un hipócrita pechoño religioso ultraderechista. Sin ruborizarse siquiera Camacho ha concretado su alianza con el ambicioso oportunista sin principios Marco Pumari, presidente del Comité Cívico de Potosí, reconciliándose con él con un abrazo, después que lo denunció porque le había pedido 250 mil dólares y el control de las aduanas de Potosí y Oruro. Irán a las elecciones bajo la sigla del caduco MNR con la pretensión de convertirse en el eje de la unidad de la vieja derecha para enfrenar al MAS.


Es difícil imaginar una muestra más repugnante de “democrática” alianza politiquera asentada en la corrupción, frente a la cual las plataformas ciudadanas, los demócratas del CONADE, los comentaristas y medios de comunicación ahora bajo control del gobierno provisional, ni se escandalizan y por el contrario saludan.


Si este personaje fuera ungido como presidente, este país se vería convertido en una enorme hacienda en manos del empresario cuya voluntad estaría por encima de las tantas veces violada Constitución.


La dupla Facho Camacho-Pumari es la fiel expresión de la podredumbre política de la incapaz burguesía boliviana.