La contradicción fundamental en America Latina no es dictadura vs. democracia, es nación oprimida políticamente dirigida por el proletariado vs. imperialismo

 

 

 

El PSTU del Brasil (morenistas) ha salido con la peregrina idea de que Bolsonaro es una “amenaza” Bonapartista. Esta argumentación desarma al proletariado brasilero, frente a lo que realmente representa Bolsonaro: la necesidad del capital financiero y de la burguesía de imponer una solución a la crisis capitalista por la vía del aplastamiento físico de la resistencia obrera. Su surgimiento, es señal de la imperiosa urgencia del imperialismo de precipitar una masiva destrucción de las fuerzas productivas, principalmente de la fuerza de trabajo, su componente fundamental. Por todas parte del mundo asoma esta amenaza, Trump, es parte de ella. Pero, aún está por verse si lograrán derrotar al proletariado, que de igual manera, por todo el mundo, da señales de que no está dispuesto a aceptar dócilmente las medidas anti obreras aplicadas por los gobiernos burgueses.

El imperialismo, necesita imponer medidas antiobreras, de destrucción de las fuerzas productivas, para remontar momentáneamente la crisis y revertir la caída en la tasa media de ganancia. La exacerbación de las tendencias belicista del imperialismo es señal de que las fuerzas productivas no tienen espacio para crecer, es señal de la agudización de la crisis estructural del capitalismo en decadencia. Acertadamente Trotsky afirmó que el fascismo es la respuesta burguesa a la crisis capitalista en su fase imperialista.

El que Bolsonaro, no haya organizado aún bandas fascistas y aplicado el terrorismo de derecha para imponerse, no significa que su concepción de la sociedad y de las medidas que corresponde aplicar no sean fascistas. Una cosa es que Bolsonaro exprese la necesidad de la burguesía de enfrentar la crisis con una política de corte fascista, y otra muy diferente es que pueda imponer un régimen fascista desde el Gobierno, para eso hará falta derrotar la resistencia obrera, que cerrará filas en torno a sus sindicatos y las direcciones que tiene, y ahí radica su debilidad. El PT, un partido reformista, obrero por su composición y origen social, pero burgués por su programa, no tiene la capacidad, ni la voluntad de aplastar a la burguesía y al capital financiero, tendera a la conciliación.

El PO, al igual que el PSTU carga las tintas en decir que Bolsonaro es bonapartista con "tendencias" al fascismo, la diferencia entre unos y otros es de matiz, es más, en su argumentación, subyace la idea de que la lucha es entre "izquierda", así en abstracto, contra él avance de la derecha, una forma de caracterizar el proceso político muy del agrado de los sectores burgueses y pequeño burgueses democratizantes y electoreros, un lugar común a todo el reformismo, principal responsable del rearme del fascismo.

El cretinismo democrátizante, lleva a todas estas corrientes centristas y reformista a perder de vista el problema fundamental de nuestra época.

La contradicción fundamental en nuestra época, NO es Dictadura vs. Democracia, es Nación oprimida políticamente expresada, por el proletariado vs. Imperialismo. La experiencia Latinoamérica y mundial demuestran que, cuando la nación oprimida se mueve bajo la dirección política de cualquier partido burgués o pequeño burgués, irremediablemente termina de hinojos ante el imperialismo. Sólo él proletariado, criatura del desarrollo de las fuerzas productivas, por ser clase NO propietaria, puede llevar la lucha por la liberación nacional hasta acabar con el capitalismo, hasta acabar con toda forma de opresión nacional y social fundada en la subsistencia de la propiedad privada de los medios de producción, por eso es la contradicción fundamental. Esta contradicción, es inherente al capitalismo en su fase imperialista.

“Objetivamente no existe tal contradicción”, objetan los centristas, “porque no vemos a ningún proletariado dirigiendo a la nación oprimida”. Una cosa es que no entendamos como esta contradicción existe y se desarrolla, que es un proceso altamente contradictorio, que conoce avances y retrocesos, etc, y que su desarrollo esta estrechamente ligado a la afirmación del proletariado como clase para sí, y otra decir que la contradicción "no existe", que equivale a negar la naturaleza esencial del capitalismo en su fase imperialista.

Es indudable que el desarrollo de esta contradicción fundamental, está en estrecha relación a la constitución del proletariado en clase para sí, vale decir en partido obrero revolucionario capaz de ponerse a la cabeza de la nación oprimida. La suerte de la humanidad depende de ese desarrollo. Los hechos evidencian la afirmación de Trotsky: La crisis de la humanidad es la crisis de la dirección proletaria.

La situación en el Brasil, tensionara al proletariado, abrirá condiciones favorables para la penetración del POR en su seno, a condición de una política acertada, dada la defección del PT.

Los centristas y reformistas se orientan a tratar de poner en pie un frente democrático antifascista, vale decir alinear al proletariado y a toda la nación oprimida tras el programa político burgués de “defensa de la democracia”.
A título de que así habría mejores condiciones para la lucha. No subrayan que una cosa es la defensa de las garantías y libertades democráticas y otra muy diferente defender la democracia burguesa. No ponen en claro que es el régimen social basado en la gran propiedad privada burguesa el que engendra a la barbarie fascista. La democracia burguesa es la cuna del fascismo.

No cabe duda de que lo que corresponde al partido revolucionario es convocar a la unidad contra la amenaza fascistas, a la constitución de un frente revolucionaria antifascista que señale con nitidez que la defensa de las garantías democráticas, del derecho a la sindicalización, del salario, del trabajo, de la igualdad, por mejores condiciones de vida, etc. pasa por expulsar a la burguesía del poder, por expropiar a las trasnacionales imperialistas y la burguesía nativa. Vale decir de lo que se trata es de la unidad de la nación oprimida bajo el programa revolucionario del proletariado (frente antimperialista).

Para acabar con la madre del fascismo hay que acabar con la gran propiedad privada burguesa.

 

 (Publicado por Ariel Roman)