Partido Obrero Revolucionario 

 

La huelga del sector salud puso al gobierno contra las cuerdas

 

 

 

La tenacidad y firmeza de la lucha del sector salud contra el artículo 205 que penaliza el acto médico, se convirtió en el canal a través del cual se ha expresado el creciente repudio popular al gobierno. En este hecho ha radicado su fuerza.


Todos los esfuerzos del gobierno para volcar a la opinión pública contra la huelga indefinida de los médicos han fracasado; esto porque se han dado de narices contra la bronca popular cansada de este gobierno de impostores en el que inicialmente confiaron engañados por la condición indígena-campesina del “hermano” Evo y que hoy comprueban que no es más que otro gobierno al servicio de los intereses de la burguesía y de las transnacionales.
Los que ayer apoyaban a Evo, ahora ven en la firme actitud de los médicos un ejemplo a seguir para castigar y doblar el brazo al gobierno que ha traicionado sus ilusiones.


Mientras en las calles, multitudinarias manifestaciones antigubernamentales eran reprimidas, en Santa Cruz Evo Morales y los agroempresarios del oriente firmaban un convenio por el cual el gobierno dispone que se delimitará de nuevo la Reserva Forestal de Guarayos para la ampliación de la frontera agrícola tomando en cuenta los asentamientos ya existentes reconociendo así ‘asentamientos’ e ‘inversiones’ ilegales; se quitará al Viceministerio de Tierras la tuición de revisar títulos ejecutoriados, así los agroempresarios estarán “blindados” para que sus títulos de propiedad agraria con vicios de nulidad no sean objetados y revisados jurídicamente por el Viceministerio de Tierras, y se liberará la exportación de sorgo, carne de res, azúcar, alcohol soya y sus derivados.
¿Qué mejor prueba de a quién sirve el gobierno?


El arrogante Evo, acostumbrado a imponer su voluntad a como de lugar, sigue creyendo que cuenta con el apoyo mayoritario de la población. Ciego de poder, es incapaz de percibir el profundo cambio de la situación política, esto a pesar de los reveces que ha recibido con el mayoritario NO a su re-re-re-repostulación en el referendo del 21 de febrero y el arrollador voto nulo en las elecciones al Poder Judicial.


Finalmente, ante la firmeza de los sectores movilizados alrededor de la lucha de los médicos, en defensa de la salud, de la seguridad social y de nuestros derechos fundamentales a organizarnos y movilizarnos sin leyes mordaza como las que figuran en el nuevo Código Penal, no ha tenido más remedio que retroceder ordenando a su dócil Parlamento derogar el artículo 205 y el 137 contra el cual se han rebelado los transportistas amenazando con bloquear caminos y hacer fracasar el Dakar (ese circo protagonizado por ricahones de todo el mundo), tan preciado por Evo, y revisar los artículos 293 y 294 que penalizan el derecho a la protesta.


Pero, lejos de aplacar la protesta y parar en seco la huelga médica, la reacción ha sido la de una mayor radicalización de diversos sectores populares, gremiales y sindicales exigiendo ahora la derogatoria de todo el Código Penal porque todos se sienten amenazados en sus derechos por éste.
La demanda de la anulación total del Código viene cobrando cada vez más fuerza y marca un importante hito en el proceso de diferenciación de los explotados y oprimidos respecto al gobierno.


La lucha debe continuar, por:


1. Abrogatoria del Código Penal en su conjunto.


2. Un sistema de salud universal, gratuito y de calidad enteramente financiado por el Estado sin tocar los recursos de las Cajas de Salud producto de los aportes de los trabajadores.


3. Por la defensa de las Cajas de Salud que protegen a más de tres millones de beneficiarios, como una conquista de los trabajadores.
El gobierno irresponsable y demagogo pretende meter mano a los fondos de las Cajas de Salud para su Sistena Universal de Salud, sin poner un centavo.


4. Rechazar la Cumbre de Salud que el gobierno junto al CONALCAM, cocaleros del Chapare, la CSUTCB, y sus “movimientos sociales” afines convocado para imponer, al margen de los principales actores: médicos, trabajadores en salud, trabajadores aportantes a las cajas, jubilados, etc., su proyecto destructivo de la salud.


5. Rechazar la jubilación obligatoria que pretende echar a la calle con rentas miserables a más de 150.000 trabajadores condenándolos a agonizar de hambre el resto de sus días.