Partido Obrero Revolucionario - Santa Cruz

 

 

La lucha por expulsar a Evo no debe ser usada por logieros del comité y los politiqueros de la vieja derecha

 

Ya son 9 días de paro cívico en Santa Cruz. El mismo es ejecutado por los vecinos en sus barrios, desde los más acomodados que colocan su Toyota y Mercedes último modelo para bloquear, hasta el vecino que no tiene ni bicicleta y que va a pie a un punto del bloqueo.

 

Pero es claro que quienes más están sufriendo para sostener el paro cívico son los trabajadores fabriles, constructores, transportistas, comerciantes y clases medias empobrecidas, puesto que muchos ganan el sueldo por día o por semana, otros deben ir a pie a trabajar porque caso contrario se les descuenta.

 

Aprovechando esta situación, los masistas convocan a la gente perjudicada para salir a luchar exigiendo que se los deje salir a trabajar. Pero es muy poca la gente que logran mover, y en su desesperación buscan pandilleros ofreciendo dinero para ir a desbloquear, pero tampoco logran arrastrar gran cantidad, los pandilleros no quieren ir a enfrentarse contra sus familiares o conocidos ya que muchos de ellos se encuentran bloqueando y apoyando el paro.

 

Del otro lado está el Comité Cívico y su brazo armado la Unión Juvenil Cruceñista que gozan en la actualidad de un gran respaldo popular sobre todo de los jóvenes, pero no quieren perder el control del paro, sólo ellos deben dirigir el conflicto, los de abajo sólo deben obedecer lo que decida el Comité. Por otra parte no pierden la costumbre de pagar pandilleros para cuidar algunos puntos de bloqueo donde no hay gente, sobre todo en las noches. 50 Bs más comida es la tarifa dicen algunos, además del ingreso extra por “peaje”. Pero además contratan también jóvenes pandilleros como aparato de choque y curiosamente reclutan más gente porque lo bien visto es estar del lado de la mayoría de la población.


La verdad es que el pueblo en las calles haciendo resistencia no necesita de estos jóvenes que son mercenarios, es necesario que se organicen piquetes de autodefensa de los propios vecinos en los barrios para defenderse y apoyarse mutuamente y así frenar a las hordas masistas.

 

Se observa a Camacho ir rotonda por rotonda de la ciudad de Santa Cruz, hasta llegar a los barrios más alejados a gritar “abajo el dictador Evo Morales”. A su lado se ve en los mitines a politiqueros emenerristas y derechistas de vieja data como Desiré Bravo, Tomas Monasterio y otros. La concejala percysta Angélica Sosa ofrece almuerzo en la ciudad y Costas en las provincias a la población para sostener el paro. Aquí están todos en campaña para las elecciones subnacionales o para una nueva elección y así seguir sosteniéndose en el poder, y seguir reproduciendo sus viejas prácticas al servicio de las trasnacionales, de los grandes empresarios explotadores destructores de la naturaleza.

 

Los trabajadores quieren que Evo se vaya porque están cansados, quieren un cambio, pero para que ese verdadero cambio exista se necesita que la clase obrera recupere sus direcciones sindicales contraladas por el MAS, como la COD, Federación de Fabriles. Pero además se necesita que los trabajadores tomen la dirección del Comité Cívico para el pueblo. Solo así ese Comité desarrollará una lucha que exprese los intereses populares y no sólo se limite a luchar por una pseudodemocracia y el voto, sólo así las asambleas de la cruceñidad estarán conformadas por los sectores populares y no por unos cuántos adinerados. Se necesita un Comité que luche por las necesidades de los trabajadores y por expulsar a Evo del poder. Nada de nuevas elecciones para elegir nuevos verdugos, hay que expulsar a Evo ahora y proyectar la lucha por trabajo bien pagado, salud, educación hacia un gobierno de obreros y campesinos que coloque las industrias, bancos y tierras en manos de los trabajadores y que sobre todo expulse a las trasnacionales para desarrollar integralmente el país.