En una entrevista de Iturri a Gabriela Montaño

 

 

Las ocurrencias de dos oportunistas y renegados del trotskismo

 

La entrevista del servil al gobierno, Jaime Iturri, a Gabriela Montaño, actual Ministra de Salud, que se realizó en el canal oficialista ATB no tiene la menor importancia porque el tema central tratado, relativo a la implementación del SUS, no tiene ninguna novedad; contrariamente, la ministra se limita a repetir el libreto que incansablemente repiten los personeros del gobierno. Se pretende mostrar la aplicación del seguro de salud universal gratuito como algo inédito en el planeta, cuando ya se ha aplicado este tipo de medidas por ejemplo en Tarija gracias a la renta petrolera.

Sin embargo, entre tanta palabrería y zalamería entre la entrevistada y el entrevistador, saltan dos cosas que llaman la atención: primero hacen referencia a que ambos pasaron y fueron formados por el trotskismo y, segundo, pretenden resaltar el poder magnético que tiene el MAS para rescatar “a lo mejorcito del trotskismo y del estalinismo”.

No sólo estos dos oportunistas pretenden mostrar, con orgullo, su origen trotskista; también lo hicieron otra cáfila de renegados como Rada y muchos dirigentes sindicales oficialistas que han pasado por la COB y otras organizaciones sindicales nacionales.

 ¿Por qué proceden de esta  manera cuando su gobierno y el oficialismo en su conjunto  ataca sañudamente al POR?

El trotskismo ha desnudado el verdadero contenido de la política burguesa que desarrolla el gobierno del MAS. El trotskismo ha derrotado teóricamente, en todos los campos, la política pro- imperialista y propatronal de su gobierno.

Pero ellos saben que ante las masas el trotskismo es sinónimo de consecuencia y honestidad. Por eso decir que provienen del trotskismo es como una carta de presentación.

Esto explica la conducta dual de esta gente. Saben que sólo el POR, partido programa, ha mantenido con coraje la política revolucionaria del proletariado en este país en todas las circunstancias y saben que ha forjado a sus militantes con mano de acero para soportar las presiones de sus clases de origen.

Pero, no faltan los oportunistas como Iturri y Montaño, que no han entendido para nada el programa trotskista, han caído como moscas a la leche seducidos por las prebendas que ofrece el poder político y el premio de su servilismo al MAS es salir con los bolsillos llenos de plata.

Lo que ya no se puede tolerar es que estos oportunistas se crean lo “mejorcito del trotskismo”. Sepan canallas que lo mejorcito del trotskismo no ha abandonado la trinchera de lucha, está en las minas, en las fábricas, en el magisterio, en las universidades organizando a las masas hacia la perspectiva de la revolución social.