Partido Obrero Revolucionario

 

¿Qué cambios se han operado en la conciencia de los movilizados y cuál es la situación del oficialismo?

 


SE HA ABROGADO EL CÓDIGO DEL SISTEMA PENAL PERO LOS GRANDES PROBLEMAS QUE LAS MASAS ENFRENTAN PERSISTEN

 

No cabe duda que la gran movilización popular encabezada por los sectores más acomodados de la clase media, al lograr la abrogación del Código del Sistema Penal, ha sido una gran victoria política aunque sus objetivos no hubieran ido más allá de los límites meramente legales. También es cierto que en esta movilización se han encontrado las tendencias más variadas que van desde aquellas que se han manifestado como francamente reaccionarias y racistas (Santa Cruz) hasta aquellas otras donde reaparece la fuerte presión de la política revolucionaria que el proletariado ejerció en el pasado con el programa de la Tesis de Pulacayo, hecho que se expresa en la influencia del magisterio motorizado por las direcciones trotskistas de La paz, Chuquisaca y Cochabamba., en circunstancias en que no logra movilizarse masivamente debido a muchos factores que merecen ser tomadas en cuenta.


Al frente, el oficialismo maltrecho y agrietado (declaraciones del gringo Gonzales a Página Siete donde expresa su malestar porque el Parlamento tiene que obedecer simplemente órdenes que le llegan desde arriba y arreglar los entuertos que generan los ministros torpes e incapaces) se ve obligado a abrogar rápidamente el odiado Código por el temor a que las movilizaciones resurjan impetuosas en las calles. La retirada no pudo ser más catastrófica y desordenada que, por primera vez en doce años de gestión, muestra a un gobierno débil y sin argumentos, todo lo que ha atinado a justificar es que la movilización se debió a “las mentiras de la derecha” que logró encandilar a las grandes masas movilizadas.


Otro aspecto que hay que valorar en esta movilización es que muestra de manera nítida el poder de la acción directa en contraposición a los caminos legales. Pudo más la acción amenazadora de las masas paralizando las calles y los caminos que los pálidos intentos de reunir miles de firmas con la finalidad de acudir a las cortes de justicia nacionales e internacionales; pudo más la fuerza de la movilización violentando principios constitucionales como eso del libre transido de los ciudadanos y las promesas de que las movilizaciones son pacíficas y en el marco de la Ley.


Todo este conjunto de particularidades de la movilización está mostrando que el proletariado, aún ausente políticamente porque no logra recuperarse de su derrota de los años 80 del siglo pasado, como tradición y como presencia física del POR, deja su impronta en las luchas de las otras clases oprimidas del país. En esto radica lo que Guillermo Lora expresara en muchos de sus escritos cuando señalaba que Bolivia era un país trotskizado y esta es la materia prima para que, muy pronto, el proletariado, cuando retorne su tradición revolucionaria, pueda aparecer en el escenario como la dirección revolucionaria indiscutible de las masas movilizadas en busca de resolver sus problemas y necesidades concretas. 
Las movilizaciones han concluido, las masas -después de la tormenta-- van a retornar a su cotidiano vivir para resolver sus problemas de subsistencia, un médico comentaba que tiene más de un centenar de pacientes que, durante el conflicto se ha acumulado, por atender y la posibilidad de seguir saliendo a las calles se hacía cada vez más difícil aunque quisiera doblarle el codo al gobierno también en el problema del respeto del “21 F”. Las masas en general después de sus sacrificadas movilizaciones retornan a su realidad cotidiana y sus problemas fundamentales no se han resuelto; los impuestos siguen castigando a sus miserables ingresos, los sueldos cada vez se achican más y más frente a la subida de los precios de los alimentos, la ropa y ahora los útiles escolares, los servicios de salud y educación siguen siendo malos y descuidados, sigue amenazando el fantasma de la desocupación debido al cierre de muchas empresas, etc.


Esta realidad, en la medida que se haga más premiosa la necesidad de resolver los problemas cotidianos, volverá a impulsar nuevas arremetidas contra el gobierno. Por eso es necesario que las coordinadoras, mientras se repone la COB de su debilidad, deban plasmar su existencia como instrumentos de movilización con programas de lucha que deben responder a las necesidades de las diferentes capas de la población.