A LOS PROLETARIOS Y PUEBLOS OPRIMIDOS DEL MUNDO:

¿Que fue la revolución de octubre?

Fue la primera Revolución Proletaria victoriosa del mundo, donde se puso en pie el primer Gobierno Obrero Campesino del mundo, donde los pobres fueron por primera vez dueños de su destino, donde la propiedad de la tierra, de las fábricas, de las minas, de los grandes medios de producción paso a manos del Estado Obrero, donde la educación y la salud dejaron de ser privilegio de ricos, donde se sentaron las bases para la plena liberación de la mujer, donde la alianza de obreros, campesino, soldados y clases medias empobrecidas, estableció un gobierno basado en los órganos de poder de las masas (soviets-asambleas populares), que fue en su primer momento, antes de la degeneración burocrática del estalinismo, amplia democracia para los explotados y dictadura para la minoría burguesa, que posibilito un colosal salto en el desarrollo de las fuerzas productivas, que convirtió, a pesar de todos los errores,  a un país pobre y atrasado en una potencia mundial, gracias a los métodos socialistas de gestión de la economía: socialización de los grandes medios de producción, monopolio estatal del comercio exterior y economía planificada. Como en su momento dijo León Trotsky, el socialismo demostró su derecho a existir NO en los libros de la teoría, sino en la arena de los hechos económicos, en el lenguaje de la industria y las usinas eléctricas. La Revolución de Octubre, nos ha mostrado el camino de la liberación de los proletarios y parias del mundo.

La Revolución de Octubre, fue la explosión del instinto comunista del proletariado políticamente dirigido por su partido. Fue la realización consciente de los impulsos elementales del proletariado orientados hacia la refundación de la sociedad sobre bases comunistas. Fue y sigue siendo la confirmación de la teoría del socialismo científico marxista.

La burguesía, el imperialismo y sus lacayos reformistas de todo pelaje, están empeñados en enlodar la memoria de la Revolución de Octubre, en negarle al proletariado capacidad de gobernar, en disminuir la validez y trascendencia de sus conquistas democráticas, políticas, económicas, sociales y culturales como anticipos de una nueva sociedad, están empeñados en calumniar al socialismo, al marxismo-leninismo, al comunismo.

A contrapelo de la realidad de barbarie y decadencia en la que vivimos, la burguesía y sus lacayos están empeñados en tratar de convencer a los proletarios y a los explotados del mundo de que NO es posible pensar en otra sociedad que no sea el capitalismo, que aunque tenga “defectos” supuestamente sería lo mejor que la humanidad habría podido crear como forma “democrática y civilizada” de convivencia social. Las promesas de remozamiento de la actual sociedad, hechas por todos los gobiernos y partidos burgueses del mundo, terminan invariablemente en un fiasco y con los proletarios y pobres del mundo pagando los platos rotos de los experimentos de reforma social burguesa. La barbarie capitalista avanza de la mano de los impostores que se dicen grandes reformadores y salvadores del proletariado.

                             100 años después, el impulso revolucionario que llevo a la victoria de Octubre, sigue vivo entre nosotros, porque el moderno proletariado industrial que es criatura del desarrollo de las fuerzas productivas desencadenadas por el capitalismo, NO ha desaparecido y no lo hará en tanto siga en pie el actual régimen social basado en la gran propiedad privada burguesa que requiere explotar fuerza de trabajo asalariada para existir. 

100 años después, el actual proletariado, a diferencia de las otras clases explotadas, NO es propietario de los medios de producción que emplea en su trabajo, ni tampoco puede proclamar que el producto de su esfuerzo es exclusivamente suyo, como lo hacían los obreros artesanos del periodo feudal, porque su trabajo es colectivo, eso lo hace instintivamente comunista. Los proletarios en cualquier país del mundo, siguen encadenados a la maquina por el tiempo de la jornada de trabajo y al ritmo de producción que estas imponen. Si en la época de Lenin y Trotsky, los proletarios vivían bestializados por el trabajo, convertidos en apéndice de la máquina, en robots a los que se les exige entregar su vida y mañana la de sus hijos en aras de la valorización del capital, hoy esa realidad NO ha cambiado sustancialmente, por el contrario, las crisis cíclicas de un régimen capitalista agónico y en decadencia han empeorado aún más la bestialización del hombre encadenado a la máquina, con el agravante de la destrucción periódica de fuentes de trabajo y el incremento de masas gigantes de desocupados condenados a la miseria.  Desde esta posición los proletarios del mundo, más allá de su raza, religión o nacionalidad, se levantan para enfrentar su destrucción física a manos de la superexplotación capitalista.  Esta lucha los hermana, los une, por encima de las fronteras nacionales y culturales. Este lugar que los proletarios ocupan en el proceso de la producción social los hace instintivamente comunistas. Los lleva a buscar hacer corresponder la producción social con la apropiación social, lo que es posible únicamente en base a la expropiación de la burguesía, el establecimiento de la propiedad social de los medios de producción y de un Gobierno Obrero Campesino (Dictadura del proletariado).

                             La Revolución de Octubre demostró que no hay posibilidades de reformar el capitalismo, que lo único que queda es sepultarlo definitivamente, que todos aquellos que se empeñan en reformar las viejas y maltrechas estructuras sociales, económicas y políticas del actual régimen social, lo único que hace es prolongar la agonía de las masas explotadas. La Revolución de Octubre demostró la teoría de la Revolución permanente, enunciada por Trotsky, dejo claro que en la época presente del capitalismo en su fase imperialista, que es la época su total agotamiento y decadencia, la burguesía NO puede jugar ningún rol progresista, que NO hay etapas intermedias, entre la Dictadura de la Burguesía y la Dictadura del proletariado, que la lucha por el cumplimiento de las tareas democráticas pendientes, solo puede realizarse con métodos socialistas de gobierno, con el establecimiento de la Dictadura del Proletariado camino al socialismo en escala internacional.

La traición más grande a la Revolución de Octubre, la puñalada por la espalda a la Revolución Proletaria, la dio el estalinismo, los grandes organizadores de la derrota y la restauración capitalista. Los estalinistas, apoyados en el cansancio y el aflojamiento de las masas rusas, después de la victoria del ejército rojo, organizado y dirigido por Trotsky en la guerra civil, comenzaron controlando burocráticamente al partido y los organismos del nobel Estado obrero y repartiendo privilegios, dando cada vez más poder a los funcionarios en desmedro de las bases desplazadas de las decisiones fundamentales, para luego pasar a desvirtuar la teoría marxista leninista, quitándole poco a poco todo contenido revolucionario y llenándola de ideas hueras de un contenido nacionalista y de colaboración pacifica con una supuesta burguesía progresista y democrática, por este camino empujaron al proletariado de todos los países del mundo a subordinarse a las clase dominante y a disputar “espacios de poder” en el marco del respeto al orden social capitalista, la aspiración de los comunistas, convertidos en vulgares electoreros, ya no era sepultar al capitalismo, sino luchar por la “paz social y la democracia”, para administrar el capitalismo en “beneficio de las clases populares”, para que algún día, en las calendas griegas se de la transición pacífica, indolora del capitalismo en socialismo. La burguesía de todo el mundo batió palmas y felicitó el avance “democrático” de sus nuevos colaboradores que habían abandonado la lucha de clases y toda lógica insurreccionalista violenta reemplazada por la idea de la “coexistencia pacífica” con el imperialismo, política que termino con la derrota histórica más importante del proletariado mundial como fue la disolución de la III internacional y el proceso de restauración capitalista en los Estados obreros degenerados por la burocracia estalinista, derrota de la cual hasta hora no logra sacudirse.

En el periodo reciente, los ideólogos al servicio de la burguesía, los impostores que se dicen teóricos de un socialismo de nuevo cuño, de un socialismo del Siglo XXI, nos dicen que hubo un “socialismo real”, el de la dictadura burocrática degenerada del estalinismo, lleno de perversidades y atrocidades contra el pueblo y que ellos a partir de esa mala experiencia habrían desarrollado una “nueva teoría socialista”, según la cual, no es necesario expropiar a la burguesía, tan solo llegar a algún acuerdo “conveniente” con el gran capital imperialista, con las transnacionales, con los capitalistas nativos y los terratenientes, para que con su colaboración, poco a poco, avancemos hacia el socialismo  a lo que agregan que la Revolución, es pacífica, se hace en las urnas, con los votos, desde el parlamento y los ministerios del Estado burgués. Los bolcheviques, que en su época conocieron impostores parecidos, al igual que nosotros hoy día, les hubieran gritado en la cara “traidores, vendidos a la burguesía, vayan con su cuento a otra parte, que acá los revolucionarios sabemos que no hay revolución si no se expulsa del poder y se expropia a la burguesía y al imperialismo”.

El retraso de la revolución proletaria mundial, el terrible daño que le ha hecho a la causa del socialismo la traición de los estalinista restauradores del capitalismo y destructores de la URSS, da pie al rebrote de todas estas tendencias políticas revisionistas del socialismo que se empeñan en confundir al proletariado, llevándolo a vivir amargas experiencias de traición y desilusión y sufrir las consecuencias de la precarización de las condiciones de trabajo y de vida que viene de la mano de las concesiones hechas por estos impostores a las  exigencias de la burguesía en decadencia. El fracaso de los impostores en el poder, nos vuelve a traer a la política revolucionaria de Lenin y Trotsky, a la tarea de organizar pacientemente el partido-programa de la revolución proletaria.

A pesar de todo lo que los ideólogos al servicio de la burguesía han dicho respecto a la desaparición, mediatización o sustitución del proletariado como clase revolucionaria, el impulso comunista del proletariado sigue presente y estalla periódicamente, un día en un país, otro en otra región. De aquí arranca la vigencia del marxismo leninismo trotskista. La limitación evidente es que la ausencia de la organización del partido revolucionario del proletariado en cada país hace que, al final, la rebelión instintiva termina siendo desviada hacia los fines políticos de los reformistas al servicio del gran capital, interesados en último término en preservar el régimen social de esclavitud de los asalariados.

La gran lección de la Revolución de Octubre es que NO puede haber victoria de la revolución proletaria y el socialismo, sin la organización consciente del partido obrero revolucionario, sin que se haya desarrollado la capacidad de esa organización de convertir el impulso instintivamente comunista en política comunista consciente y de ganar a los otras clases explotadas a la causa revolucionaria. NO son suficientes para este propósito repetir las generalidades de la teoría marxista, de lo que se trata es que para convertir el instinto comunista de la clase obrera en política revolucionaria con el empleo del método marxista, corresponde organizar y educar políticamente a la vanguardia del proletariado, de la cual una parte pasara a integrar la organización de las células partidista de militante revolucionarios profesionales. Este nuestro partido será tan solo una sección del Gran Partido Mundial de la Revolución Socialista, sin el cual cualquier victoria parcial puede terminar en retroceso y derrota. Tal como lo confirma la experiencia de la destrucción de la III internacional por parte de los estalinistas. La Revolución es nacional solo por su forma, internacional por su contenido, el socialismo solo puede consolidarse con el avance de la revolución socialista mundial.  Eso hemos aprendido de los bolcheviques y de nuestra propia experiencia.

El partido revolucionario es el del proletariado que ha aprendido a diferenciar que no todos los trabajadores tiene la misma disposición revolucionaria contra la propiedad privada burguesa, que hay trabajadores que están dispuesto a luchar contra el gran capital, pero que se quedan a medio camino cuando de abolir el capitalismo y la propiedad privada se trata. Con estos trabajadores, los proletarios están obligados a establecer una alianza frentista, diciéndoles que lucharemos por sus objetivos, pero que nosotros no nos detendremos sino hasta acabar con toda forma de opresión social y nacional. Eso lo aprendimos de la Revolución Rusa y los bolcheviques.

Denunciamos a los centristas, oportunistas y revisionistas que alguna vez se reclamaron del trotskismo y que nos viene con el cuento de que hay que hacer un Partido de los Trabajadores y una Internacional de los Trabajadores, organizado como una comparsa electoral para llegar a ocupar curules parlamentarios ocultando y finalmente renunciando a la estrategia de la Dictadura del Proletariado. Estos “izquierdistas”, marcharon como furgón de cola de los impostores del Socialismo del siglo XXI a los que llamaron gobiernos “progresistas” y hasta revolucionarios, nunca entendieron y no entienden la importancia fundamental del partido programa de estructura bolchevique celular, en algunos lugares se han convertido en verdaderos obstáculos para el desarrollo de la conciencia de clase del proletariado, son eunucos incapaces de poner en pie al partido y desarrollar el potencial revolucionario del proletariado. Nos toca pasar por encima de esta escoria.

La crisis capitalista se ahonda y avanza la desintegración social, la barbarie no es una posibilidad, ya está entre nosotros con su feo rostro de destrucción, miseria y degradación humana, la tarea de poner en píe el partido mundial de la revolución socialista con secciones nacionales firmemente enraizadas en el proletariado y las masas de sus respectivos países es inaplazable. La burguesía y el imperialismo en su afán por encontrar una salida a la crisis que permita seguir subsistiendo al capitalismo, amenazan al mundo con empujarlo en una conflagración bélica de proporciones gigantescas y mucho más destructivas que las anteriores conflagraciones mundiales. Si los proletarios y pueblos oprimidos del mundo no queremos acabar como carne de cañón de la burguesía imperialista o destruidos por la desocupación y la miseria creciente, en mundo envenado cada vez más por la contaminación ambiental empujada por la angurria del gran capital, debemos unirnos bajo las banderas de la IV internacional.

¡¡VIVA EL CERCI!!

¡¡VIVA LA REVOLUCION DE OCTUBRE11

¡¡MUERTE AL CAPITALISMO!!

¡¡VIVA EL SOCIALISMO CAMINO AL COMUNISMO!!

 

La Paz, Bolivia, Octubre 2017 año del Centenario de la primera Revolución proletaria victoriosa