Partido Obrero Revolucionario

San Cristóbal. victoria de la movilización obrera:


El proletariado minero derrota a la transnacional japonesa, a su gobierno sirviente, y a los chupatetillas de Huarachi y Gutiérrez

 

El incumplimiento y pisoteo de las leyes laborales bolivianas, el desconocimiento de las conquistas y derechos inscritos en la Ley General del Trabajo, es pan de cada día en los centros laborales con la complicidad del Ministerio de Trabajo. Todos los sectores que reclaman y defienden lo establecido en el Código del Trabajo, son amedrentados, perseguidos y encarcelados por los patronos extranjeros y nacionales. Situación que se ha agravado por la alianza gobierno-empresariado que ha envalentonado a estos últimos. El abuso patronal se ha agudizado en el gobierno de Evo, es la que fue cuestionada por los combatientes en este conflicto. El bloque minero del sector privado San Cristóbal, Tierra y Amayapampa, logró la simpatía y luego la paulatina incorporación de diferentes sectores de los explotados a lo ancho del país, principalmente el fabril, con el objetivo concreto de la defensa de las conquistas laborales consignadas en Ley General del Trabajo. 


La huelga Indefinida de la mina San Cristóbal, el bloqueo de sus accesos y salidas, un verdadero puñal clavado en el corazón de la economía de la transnacional, acompañada por la vigilia en carpas frente al ministerio, las movilizaciones callejeras y la huelga de hambre de amas de casa, es decir, la acción directa de los obreros, puso en jaque a la transnacional japonesa SUMITOMO que después de 21 días tuvo que ceder. 


Ante la tendencia a la generalización de la lucha, con la incorporación de otros sectores también en las calles; con el peligro de convertirse en un poderoso movimiento de protesta, el gobierno asustado y temeroso se vio obligado a mover sus fichas para resolver cuanto antes el conflicto.


Para los mineros movilizados quedó en evidencia que los caminos y recursos legales establecidos para solucionar los conflictos obrero-patronales son incumplidos por los dueños del capital y los gobernantes de turno.
Esperar que la transnacional y su gobierno cumplan con el laudo arbitral ganado, resultó inviable e inaplicable. Lo que empujó a los trabajadores a asumir la movilización y la acción directa como método de lucha, como el único camino eficaz y viable que los llevaría a doblar el brazo al enemigo. 


Esta es la principal lección que ha sido asimilada por los trabajadores en conflicto y por todos los que han seguido con detenimiento el desarrollo del mismo. Ha quedado comprobado que las instituciones estatales (Ministerio de Trabajo), sus normas y leyes, son manipuladas a gusto por gobernantes en favor de empresarios y transnacionales. La paralización productiva de la mina, la lucha callejera se impuso sobre la chicana legal. 


Ha quedado evidente para todos, el carácter protransnacional y procapitalista del masismo burgués. A estos falsos “socialistas”, “anticapitalistas”, sobre todo les interesa mostrar una buena imagen de seguridad jurídica para los potenciales inversionistas extranjeros, antes que la situación laboral y salarial de los trabajadores del país. 


De yapa los trabajadores de base le dieron una buena lección correteando al burócrata traidor, vendido al gobierno, Huarachi, que sacudió al medio sindical, recibiendo el apoyo de los trabajadores de todos los rincones del país.
Es el inicio de un nuevo período de rebeliones contra los burócratas sindicales en la perspectiva de recuperar la Central Obrera Boliviana para las bases. Las próximas arremetidas de los explotados acabarán de barrer con los dirigentes masistas corruptos y vendidos. Los dirigentes oficialistas están condenados a hundirse junto a su gobierno vendepatria y pasar a la historia del movimiento obrero como simples traidores de la clase obrera.


Con el reculación de una de las empresas transnacionales más importantes en el país y de clase mundial, junto al gobierno, esa imagen de invencible y omnipotente/todopoderoso del régimen del dictadorzuelo de Evo ha sido seriamente dañada. Las protestas de los explotados en las calles, hacen más evidente ante los ojos de los trabajadores, que este gobierno ya es débil, sin más apoyo que el de sus acólitos lame-botas, que puede ser derrotado, si se lanza la lucha de manera decidida y contundente, en base a la unidad granítica entre diferentes sectores.


Cuando muchos renegados del marxismo juraban que los mineros habían muerto como clase y dirección revolucionaria de la nación oprimida; la clase obrera irrumpe en el escenario político nacional, logrando la atención del pueblo boliviano y asestando un duro golpe a la política burguesa y protransnacional de Evo Morales. El instinto comunista del proletariado saltó a la palestra y afectó los intereses y bolsillos de las transnacionales en el país, como también cuestionó el carácter clasista burgués del orden jurídico y legal establecido. Definitivamente se ha dado un paso importante en el camino que recorre la clase obrera boliviana en su empeño de retomar la ideología revolucionaria y su tradición histórica de lucha y organización. En este proceso, el partido revolucionario trabajó y trabaja denodadamente, por transformar la lucha instintiva de los mineros y fabriles, en conciencia revolucionaria; formando cuadros obreros para que dirijan las próximas movilizaciones, hacia la conformación de un Gobierno Obrero-Campesino asentado en una economía socialista, sin transnacionales y sin burguesía parasitaria.

 

Célula Pulacayo