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LA COLUMNA

 

Análisis y opinión, 09 enero 2022 (RENNO).-

 

TAREAS URGENTES PARA EL CONGRESO DE LA CENTRAL OBRERA BOLIVIANA (COB.)

 

 

 

Todo hace parecer que sí o sí, en los tres meses siguientes, se convocará al congreso cobista. No solamente por el gran descontento en las bases a lo largo del país ante el prorroguismo y servilismo incondicional, sino también por la presión de otros sectores masistas que quieren hacerse de tan preciado botín. El mal olor de lo podrido ya no puede ser disimulado. Llegó la hora de que el movimiento obrero y popular pueda salir, de una buena vez por todas, de su profunda crisis en la que se encuentra luego de década y media de estatización y domesticación de los sindicatos obreros.

Frente a la disyuntiva de elegir por continuar con una C.O.B. sometida al gobierno masista, o una C.O.B. que priorice la lucha por la defensa de los intereses de sus afiliados antes que los intereses políticos del M.A.S., la tarea urgente más importante antes y durante el congreso es la de potenciar y presentar una poderosa tendencia mayoritaria al interior del congreso bajo la bandera de la INDEPENDENCIA de los sindicatos frente al gobierno masista y frente a los empresarios nativos y extranjeros. Descontento acumulado en años que tiene que canalizarse en la UNIDAD de los trabajadores bolivianos que se oriente a recuperar los entes sindicales matrices de manos de una capa burocrática de dirigentes degenerados para devolverla a las bases.

Las consecuencias de la crisis del capitalismo mundial profundizado por el COVID 19, se descargan sobre las espaldas de las mayorías empobrecidas. Haciendo cuentas finales, las ganancias de las grandes transnacionales del mundo no se han tocado, al igual que las ganancias de los empresarios bolivianos principalmente agroindustriales, banqueros y las grandes industrias. Pero la factura, como siempre, la pagan los pobres. Para afrontar la crisis, los empresarios y el gobierno sacrifican las fuentes laborales de los trabajadores, promueven despidos, recortes salariales y vulneración de conquistas laborales a título de “reactivación económica”. La crisis económica mundial del capitalismo se profundiza, así mismo se precariza la situación de la economía boliviana debido a la reducción de ingresos por la exportación del gas y un alto endeudamiento interno y externo lo que hace peligrar la financiación del PGN del 2022. Delicada situación que empuja al gobierno de Arce Catacora a asumir políticas de “austeridad” y de recortes atentando contra en nivel de ingresos de amplios sectores empobrecidos, y a la vez, entrega concesiones privilegiadas y onerosas a sectores empresariales fundamentalmente del oriente y abre las puertas de nuestro territorio, rico en recursos naturales, a capitales extranjeros, profundizando el carácter rentista del modelo económico gubernamental. Aspectos que demuestra que su retórica falsamente socialista anuncia sus giros hacia izquierda pero en la realidad dobla a la derecha, como todo buen gobierno demagogo.

Es por todo ello, y para enfrentar con éxito las nuevas coyunturas conflictivas que se vienen, que el movimiento obrero necesita retomar el principio fundamental del “sindicalismo revolucionario”: la INDEPENDENCIA SINDICAL. Los obreros deben tener las manos libres para poder plantear sus demandas frente al poder central, y de ninguna manera estar comprometidos con el oficialismo con el “Pacto de unidad”, “Conalcam” y otros. Lo contrario es el “sindicalismo de gestión” caracterizado por una función dirigencial con actitudes sumisas y serviles frente al gobierno de turno y patrones privados, antes que la lucha insobornable.

Los dirigentes obreros necesitan pensar libremente con cabeza propia, enarbolando su propia ideología revolucionaria, y no reproducir los argumentos del opresor de clase, como vergonzosamente escuchamos declarar a Huarachi quien piensa y habla como burgués y no como un dirigente obrero. Solo la INDEPENDENCIA SINDICAL, como norma de conducta, permite a los trabajadores emprender una lucha consecuente y sin traicionar frente a los dueños del capital. Si la C.O.B. quiere recuperar su perdido liderazgo en las luchas nacionales del pueblo oprimido, necesita marcar distancia frente al gobierno del M.A.S. que expresa una política proburguesa, protransnacional y profundamente antiobrera, y frente a la derecha tradicional de C.C., CREEMOS, UN, etc.

La tesis política a aprobarse en el congreso cobista, debe dar respuesta a la crisis económica que vive el país. Ni el ciclo neoliberal de los ochentas y noventas, ni el ciclo reformista proburgués del masismo, ha superado el carácter precapitalista del agro y el carácter manufacturero del aparato productivo citadino, no se industrializó nuestra economía, seguimos inmersos en el extractivismo, la mono exportación de materias primas y el saqueo impune de las transnacionales en todos los rubros de nuestra economía. En la línea trazada de la Tesis de Pulacayo (1946) y la Tesis Socialista de la C.O.B. (1970), la clase obrera debe imponer su ideología revolucionaria y su estrategia histórica del tipo de sociedad a construirse, como única salida a la crisis económica y política de los explotados y oprimidos. GOBIERNO OBRERO Y CAMPESINO, que libere al país de las transnacionales y efectivice un desarrollo integral de la economía boliviana hacia su plena industrialización de las ciudades y mecanización del campo.

Es hora que las principales organizaciones sindicales reencaucen su camino en dirección hacia una lucha inclaudicable por la defensa de la nación oprimida y por la construcción de una nueva sociedad sin explotados ni explotadores, el socialismo.

 

Rafael F Calani L

es economista y analista político

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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