Partido Obrero Revolucionario 

 

 

´¡¡Uy!! el "marxista leninista" anuncia que luchará por los intereses capitalistas

 

 

El contenido del derecho laboral en Bolivia se basa en la doctrina "social" que surgió como consecuencia de la 1era. Guerra Mundial y la Revolución Rusa de 1917. Posteriormente darán lugar a la creación de la OIT, con el propósito de atenuar la lucha de clases que amenazaba con extender la revolución obrera en el planeta. Por eso, los principios y normas que se establecen desde ese entonces, son producto de la disputa entre obreros y empresarios sujeta al estrecho marco del capitalismo; es decir, se adoptan medidas que favorezcan un mejor trato a la fuerza de trabajo pero sin superar las relaciones de explotación capitalistas. 


Pero, como toda lucha, los avances relativos -como la reducción de la jornada, los salarios mínimos, la prohibición de despidos o su condicionamiento-, son alcanzados con sacrificios enormes de los trabajadores.

 
Con el tiempo, el derecho laboral ha llegado a reconocer la diferencia real entre obrero y capitalista -contradiciendo la ilusión democrático burguesa de la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley-, destacando que el primero está sujeto a condicionamientos sociales poderosos que lo hacen presa de sus necesidades y que, por tal motivo, puede ser sometido a las peores condiciones de explotación por parte del sujeto "fuerte" de la relación: el capitalista que posee los medios de producción y que aprovecha la competencia entre obreros activos y desocupados (ejército industrial de reserva) para fijar condiciones precarias de trabajo y así obtener mayores ganancias. Ese es el motivo por el que la ley laboral reconoce ciertos principios favorables al trabajador: podríamos decir que le otorga más peso a sus intereses para nivelar la balanza de por sí inclinada en favor del capitalista; lo favorece para "hacer justicia". Esto, obviamente, no es ninguna concesión graciosa del capitalismo, sino un mecanismo para su propia defensa, pues intenta con ello atemperar la lucha de clases, evitando que los empresarios más angurrientos generen conflictos que pueden poner en peligro el sistema mismo.


En definitiva, en el capitalismo NO puede existir "equilibrio", pues su propia naturaleza es la de un sistema basado en la explotación del hombre por el hombre, en la explotación de la fuerza de trabajo ara obtener ganancias. Sólo un iluso (Qananchiri no lo es) o un agente de los empresarios puede proclamar esa igualdad de derechos bajo el nombre de "equilibrio", con lo que acaba haciendo apología de la explotación capitalista.


Pese a sus avances evidentes la Ley General del Trabajo (por obra de la lucha de los trabajadores, repetimos), contiene una serie de resquicios que permiten la discrecionalidad por parte de los empresarios. Uno de ellos es el llamado preaviso, que permite al empresario despedir al obrero sin causa legal, es decir romper el contrato UNILATERALMENTE, con la única condición de "avisarle" con cierto tiempo de anticipación; caso contrario es obligado a pagar un desahucio. Este mecanismo contradice el principio de la misma ley que dice que por defecto el contrato es de carácter indefinido y, aún más, que sólo se puede despedir por CAUSALES expresamente identificadas en su artículo 16. Entonces, lo que quiere García Linera, es que se restituya ese mecanismo; seguramente con la intención de mostrar a los inversionistas extranjeros -que su gobierno cotidianamente invita a saquear los recursos naturales- que la normativa laboral es "muy flexible" y respetuosa de la seguridad jurídica, seguridad de explotar la baratísima mano de obra y de despedirla sin mayores costos...


Por CAV