SINDICALISMO

¿QUE ES EL SINDICATO?

El sindicato, que aparece en la época capitalista, es una auténtica y elemental creación del proletariado, no de las masas en general. Viene al mundo como un organismo de resistencia frente a los excesos de la patronal y del Estado. Su ámbito natural de actuación ha sido y es la lucha por el mejoramiento de las condiciones de vida y de trabajo de los obreros.

Está sometido a las leyes de desarrollo de la sociedad capitalista; lucha contra el orden social imperante buscando su transformación y la proyección de la sociedad hacia el comunismo. Tiene sus limitaciones, lo que no supone ignorar su gran trascendencia como organización de masas, que son resultado de su propia naturaleza. No es ni puede ser dirección política y menos llegar a tomar el poder político. Es más bien el escenario en el que las diversas expresiones políticas batallan, de manera franca o encubierta, por arrastrar a las masas detrás de sus postulaciones.

Constituye una forma elemental de frente único de la clase, sobre todo tratándose de los sindicatos de base, de las federaciones y confederaciones de los diversos sectores de la producción. No hay que olvidar esta característica diferencial del sindicato, que demuestra su falta de homogeneidad ideológica y política, la imposibilidad de que en su funcionamiento pueda imponerse el centralismo democrático. Aquí se encuentran las raíces de sus limitaciones.

La Central Obrera Boliviana (COB), reflejando la realidad social del país, comprende a las organizaciones sindicales de varios sectores de trabajadores, no siempre proletarios, adquiriendo así los rasgos inconfundibles de frente anti­imperialista.

La especie de que el sindicato engloba a todos los obreros, sin exclusión alguna, que trabajan en una fábrica no es más que una ficción, importando poco que parta de la ley escrita.

Esta indiscutible realidad impone al sindicato una rigidez organizativa y que en determinadas circunstancias puede traducirse en conservadurismo. Es por esta razón que los explotados se ven obligados a poner en pie a amplias organizaciones, que tienden a comprender a toda la población, de gran elasticidad y que devienen en autoridad indiscutida para esas masas; estamos hablando de los órganos de poder. El sindicato es un importantísimo canal de movilización de los explotados; en los momentos de agudización de la lucha de clases el grueso de las masas puede pasar por él. De aquí deducen muchos que los sindicatos reemplazan con ventaja al partido político, sobre todo cuando éste demuestra cierta debilidad organizativa o política.

No se tiene que olvidar que es el escenario natural en el que los trabajadores libran su lucha cotidiana en pos del logro de sus reivindicaciones que corresponden a sus necesidades inmediatas, modestas en sí mismas y que constituyen la verdadera urdimbre de su existencia y de las luchas de las masas. Esto quiere decir que es en el marco de la lucha sindical donde maduran los explotados: esa madurez no viene de las lecturas inexistentes, sino de la experiencia diaria, que al acumularse hasta cierto nivel va a permitir su expresión política, consciente. Partiendo de esta experiencia será posible que la clase, en cierto nivel de su desarrollo, llegue a formular sus finalidades estratégicas: transformación del capitalismo a través de la revolución y dictadura proletarias. Tal el sentido de la expresión que indica que el sindicato es la escuela básica del comunismo. El movimiento obrero dentro del sistema capitalista no puede concebirse al margen de la actividad sindical.

 

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